4. Condonación del préstamo y acciones para crear FUNDA-PRO

Hacia fines de 1991, el Gobierno de Estados Unidos decide condonar (perdonar) un conjunto de créditos que tenía con Bolivia, entre ellos el que se había destinado a FOCAS. La condonación asciende a 361 millones de dólares y se verifica el 23 de agosto del año mencionado. En el marco de esa negociación, USAID planteó que un monto parecido a la cartera de FOCAS, que Estados Unidos estaba condonando, sirviera para crear una institución privada sin fines de lucro, a través de un préstamo del Estado. Aunque esta condición de USAID y otras que esta agencia hizo no aparecen expresamente en el convenio de condonación del préstamo, por las razones diplomáticas que son de uso, estuvo presente en la negociación de la condonación de la deuda y fue aceptada por el Gobierno boliviano en calidad de condición del prestamista. El propósito de este condicionamiento era mantener la política de promoción del microcrédito que se materializó con FOCAS.

Como ministro de Planeamiento, Doria Medina, si quería ver realizada la condonación de la deuda de Estados Unidos, debía aprobar todos los instrumentos necesarios para llevar a buen puerto y realizar completamente la ejecución del préstamo y de las medidas necesarias para lo que se llamó la “institucionalización del proyecto FOCAS” (y su continuidad a través de una institución sin fines de lucro).

Esto implicó la participación de Doria Medina en:

  • La carta de implementación 87 del 13 de agosto de 1991. (Diez días antes de la condonación de la deuda con EEUU).
  • La enmienda 10 al Convenio de 1986 aprobada el 18 de septiembre de 1992.
  • La Resolución Suprema 211183 que reconoce la personalidad jurídica de FUNDA-PRO el 20 de agosto de 1992.
  • El contrato de préstamo con FUNDA-PRO del 8 de octubre de 1992.
  • La complementación al contrato de préstamo con FUNDA-PRO del 21 de junio de 1993.
  • La resolución del Consejo Nacional de Planificación que recomienda el decreto supremo 23632, el cual consolida la institucionalización de FOCAS y sería aprobado por el siguiente Gobierno.

La Comisión hace acusaciones específicas sobre algunas de estas actuaciones, las cuales refutaremos más adelante. Además, observa todas ellas en conjunto por tres motivos:

  1. Por razones formales insignificantes que aquí no vale la pena discutir, como que en un testimonio faltaba el carnet de uno de los firmantes, o que un documento se hizo sin que otro estuviera aun protocolizado por un notario.
  2. Por obligar a FOCAS, en ese momento todavía existente, a ayudar a la constitución de FUNDA-PRO, para que pudiera constituirse como un Banco para la Producción (que era el proyecto original). Esta observación de la Comisión tiene carácter ideológico. Si se saca la ideología, resulta natural que, puesto que la decisión que había tomado el Gobierno de entonces era aceptar la condición de USAID para condonar la deuda, las reparticiones públicas hicieran todo lo necesario para que esta condición se cumpliera. Es lo mismo que pasa ahora cuando se pone a las reparticiones públicas a apoyar a las organizaciones sociales, se les compra sedes sociales, etc.; también en este caso se pone al Estado en función de un privado, pero por razones que convienen al propio Estado (aunque las mismas ser disputadas desde una perspectiva ideológica, no legal).

Por permitir que “USAID decida los destinos de los recursos del Estado”, lo que olvida que era USAID la que había dado estos recursos, que el único otro camino que en ese momento le quedaba al país era pagar lo que le adeudaba a Estados Unidos, algo que no estaba en condiciones de hacer.

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